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El maestro flotante

Dicen que nunca se casó porque, a lo largo de su vida, solo amó a una compañera: la música.

Breve descripción de la obra de arte

El maestro bajo el mar

Dicen que nunca se casó ni entregó su corazón a nadie, porque a lo largo de su vida solo amó a una compañera: la música; no un ser de carne y hueso, sino uno hecho de vibraciones y alma.

Cuando el gran crucero Artemis zarpó del puerto, toda la ciudad contuvo la respiración. Miles de luces brillaban, cientos de músicos esperaban y el maestro, cada respiración del cual seguía el ritmo, declaró que el cielo era su escenario y el mar, su sala de conciertos.

La tormenta llegó la segunda noche.

El cielo empezó a tocar su propio instrumento. El viento gritaba como un saxofón oxidado y las olas se convirtieron en una percusión salvaje.

El barco se hundió.

Había gritos, oscuridad y caos… pero él siguió adelante.

Primero salvó al primer violín, luego a la joven violinista que temblaba y, por último, a la violonchelista con su vestido dorado con forma de concha.

En lugar de hundirse, los músicos y sus instrumentos empezaron a dejarse llevar por la corriente, como si hasta el mar se hubiera inclinado ante un amor por la música más fuerte que la muerte.

Cuando el barco se hundió en las profundidades, el mundo real se desvaneció con él. Habían cruzado el umbral de la imaginación.

La luz se derramaba desde arriba como una corona. Un rinoceronte, liberado del peso de la tierra, se convirtió en el trono del maestro.

Levantó la batuta.

La orquesta empezó a tocar bajo las olas.

No se oía ningún sonido, pero esa sensación se extendía por todo el océano: penetraba en los corales, atravesaba las escamas de los peces y se propagaba a través del latido de la corriente.

Ya no era solo un director de orquesta. Se había convertido en la música misma.

No había miedo ni tiempo, solo una paz profunda: una nota larga, resonante y eterna.

Él eligió el amor, y el amor hizo que su voz llegara a todos.

El mejor concierto de la historia no se celebró en tierra firme.

Todo sucedió bajo las olas.

The Floating Maestro — oil painting on canvas by Mahshid Moochani, 2025

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